A través de esta misma columna le pedí en alguna ocasión al ex presidente Alvaro Uribe que permitiera que el entonces nuevo gobierno de Juan Manuel Santos terminara de negociar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos sin su intervención. Le sugerí que se alejara del TLC porque estaba haciendo comentarios que podían afectar la parte final de la negociación. Casi con seguridad él no vió mi columna. Pero me encantaría que ésta llegue a sus manos. Hoy le pido que acepte la candidatura para Secretario General de la OEA que lanza oficialmente Juan Latino.

Uribe tiene amigos y enemigos por igual, y todos son apasionados. Los amigos le defienden con entusiasmo absoluto, los enemigos lo atacan con efersvecensia. Algunos de estos últimos reconocen que el ex presidente pacificó al país pero, según dicen, a un costo muy alto de corrupción, espionaje, entrega a los paramilitares y más. No sé quien tenga la razón. Quizás todos, quizás ninguno, quizás parcialmente. Pero hay algo totalmente cierto, sería tratar de tapar el sol con un dedo si decimos que el largo mandato de Uribe no cambió la directriz de Colombia, su imagen exterior y lo dejó preparado para una cosecha que tan sóo se ha visto interrumpida por desastres naturales y por los probemas habituales que no faltan en cualquier sociedad. La administración de Uribe no tiene comparación con las de sus antecesores Pastrana, Samper, Gaviria y otros quienes dejaron muy pocas o quizás amargas huellas.

Los jefes de estado de países que han caído en el marasmo que otorga el socialismo por cuenta de la ceguera de dichos ¨jefes de estado¨, jamás estarían de acuerdo en que un demócrata consagrado como Alvaro Uribe Vélez ocupara la posición que en la actualidad ocupa el insulso Insulza, quien de manera entreguista, arribista y cómoda ha preferido ir de la mano con esos regímenes equivocados de personajes como Correa, Morales, Chávez, Ortega y otros más, que elevar e imponer la jerarquía de un organismo creado para garantizarle democracia a los pueblos de América. Insulza el insulso, ha acabado con el prestigio de la Organización de Estados Americanos.

Pero aun con la oposición de ciertos gobiernos zánganos, y la oposición de sus enemigos, y las diferencias con su sucesor en la presidencia, Alvaro Uribe se ha Ganado, así con mayúsculas, una candidatura como ésta. Son gobiernos que individualmente han propuesto en reiteradas oportunidades acabar con la OEA, pero que a pesar de ello harían una guerra sin cuartel para impedir que Uribe llegara a tal posición, ocupada ya por dos colombianos en el pasado, de quienes no hablo por falta de espacio en mi columna.

A quienes se opongan a esta propuesta tan sólo les invito a escuchar un solo discurso de Alvaro Uribe Vélez, el que pronunció recientemente en Miami haciendo la más clara y magistral radiografía de la democracia en América, con estadísticas, con bases, con conocimiento profundo, con calidad, con convencimiento.

Me encantaría que esta propuesta tenga eco y en vez de críticas sin fundamento y apasionadas, sea analizada en los foros donde debe estudiarse para que se llegue a la conclusión o no, de proponer el nombre de Alvaro Uribe Vélez para Secretario General de la OEA. Claro está, si él acepta.

I read this coursework could and screamed as loud as my voice would allow.