D edicamos varias páginas de esta edición de nuestra revista a información relacionada con el “Plan de Retorno” correspondiente a la ley 1565 del 2012. Indudablemente una buena iniciativa aunque aun falta mucho por definir. Por ejemplo, no existe un organismo encargado al cual se puedan hacer consultas o pueda tomar determinaciones basadas en la reglamentación o llenar vacíos que tenga la ley. Tuve una pregunta concreta: Una persona que planea regresar al país en 4 ó 5 años ¿puede llenar el Registro Unico de Retornados desde ya, teniendo en cuenta que esa persona desea comprar una propiedad ahora para sus planes futuros? Como no tuve a quien consultar, utilicé el servicio de “chat” de la cancillería. Me atendieron bien pero me mandaron con otras dos personas que quizás tendrían la respuesta. En efecto, recibí una respuesta el mismo día, pero basada en la apreciación de los funcionarios, de buena voluntad, pero aparentemente sin conocimiento profundo de la ley y sus pormenores.

La ley también creó la llamada Comisión Intersectorial de Retorno. Está integrada por ministros y altos funcionarios. Tiene la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de la ley. No sabemos si se ha reunido, o cuantas veces lo ha hecho, o que determinaciones ha tomado. En el artículo que publicamos aparecen sus funciones. Que bueno fuese que esa junta tuviese un canal abierto para escuchar las propuestas, ideas o sugerencias, necesidades de los colombianos en el exterior que es a quienes está dirigida esa ley. Y mejor sería si en dicha junta pudiesen participar uno o dos colombianos de la diáspora con amplios conocimientos acerca de la misma. Que los colombianos que han emigrado y han triunfado fuera regresen, es algo positivo.

Y por ello aplaudimos la iniciativa. Pero es importante que esto se haga sencillo para que así un buen número de buenos compatriotas se animen a llevar a Colombia sus conocimientos, capital, contactos, nuevas ideas, o simplemente para que tengan un feliz retorno al patio donde nacieron, y un feliz reencuentro con su gente, su familia, su terruño, sus costumbres. No me ha sido posible contactar siquiera a una persona que ya haya aprovechado los beneficios que ofrece esta ley, no he podido encontrarla. Si acaso alguno nos lee, nos encantaría conocer y transmitir sus opiniones. Mientras tanto, seguiremos investigando y buscando respuestas.

Lo que si he hecho, es dialogar con personas que han regresado a Colombia después de vivir muchos años en el extranjero. Un porcentaje de ellas decide volver a los países donde han vivido los últimos años, debido a que no se adaptan nuevamente a la vida en nuestro país. Exponen como argumentos como: Inseguridad, desorganización, costo de vida, mayores impuestos, oportunidades laborales muy limitadas, especialmente para quienes pasan de ciertas edades, entre otros Sin embargo, muchos se quedan y dicen estar felices. Siempre critican los huecos y el tráfico congestionado, quienes viven en Bogotá, pero aun así alaban el calor familiar, el hecho de que el tiempo rinde más, las oportunidades para poner en práctica y transmitir experiencias y conocimientos adquiridos fuera del país. Es decir, todos tienen sus propios puntos de vista. Lo que es cierto es que es una decisión que hay pensar bien.

Analizar aspectos como: Posibilidades laborales o de negocio, manejo de aspectos tributarios, seguridad, transporte, costo de vida, seguros de toda índole, vivienda, ciudad o lugar donde se quieren radicar, manejo bancario, inversiones, futuro político, actividades cívicas, sociales y deportivas, entre otras. Volver a la patria hace parte de un nuevo o de un renovado plan de vida.

aquicolombiausa@gmail.com

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