Recuerdos de Manizales

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Por Enrique Córdoba Rocha

Esta es mi imagen de Manizales: una ciudad que tiene cuerpo de reina y olor a café. La razón: en la casa de mi infancia -llena de una decena de hermanas- se habló por mucho tiempo de Luz Marina Zuluaga, la Miss Universo colombiana en 1958. Nacida en Pereira, fue Señorita Caldas, cuando el Quindío, Risaralda y Caldas eran un solo departamento, el Viejo Caldas.

Hace unos ocho años con el mar de Coveñas al frente Melba Mejía, también de Pereira, recordabamos ese certamen, “Yo fui la virreina nacional de la belleza, cuando Luz Marina ganó el cetro”, me dijo. Melba reside en Montería, donde está casada con el médico Raúl Haddat.
Cartagena, Eje cafetro y Bogota Marzo 10 364Luz Marina Zuluaga fue el nombre más popular que tuvo Colombia. Su belleza magnetizó al país y tuvo efectos que se extendieron a pueblos y ciudades.

Y del café ni se diga. Con esas montañas adornadas de verdes y casonas de techos rojos y paredes de blanco y azul, el aroma se siente desde que uno recorre su geografía.

Otro de los señuelos que ha contribuido a difundir la marca de Manizales se debe al pasodoble “Feria de Manizales”. Colombiano que se respete recuerda sus salidas, con una buena pareja, a una pista de baile para disfrutar la música mientras se engolosina con su letra. “Fiel surtidor de hidalguía/ Manizalez rumorosa/ bajo tu cielo de rosa/ canta el viento su alegría/”.

La política también llevó la cotidianidad de aquellos años a mi vecindario. Augusto Ramírez, Gilberto Alzate Avendaño y Silvio Villegas, -oriundos de Caldas- eran unas personalidades intelectuales de vasta cultura. Su verbo era rico y demoledor. Leerlos y escucharlos era un espectáculo de imaginación e inteligencia. Alzate recorrió la Costa y se reunió con dirigentes politicos del Sinú en su campaña proselitista. En Lorica lo ví junto a mi padre y recuerdo su satisfacción cuando le sirvieron un sancocho de pescado en el mercado. Alzate era glotón, pero de penetrante inteligencia. “Soy un barco que se hunde con las luces encendidas”, profetizó de su vida, en su último debate parlamentario.

Las páginas editoriales del periodico “La Patria” de Manizales eran una fuente de excelente periodismo que se leían como cátedra, hasta en las peluquerías de pueblo.

Viajar hoy a Manizales es encontrarse con una ciudad pujante, con mucha gente joven, en pleno desarrollo y con una gran oferta turística en su zona urbana y los alrededores. Como dicen en Manizales, !Nos vemos en la Feria!

enriquecordobaR@gmail.com

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